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DEJAR DE EVITAR PARA ACEPTAR

Actualizado: 3 de sep de 2020

Aceptar algo es vivir es aprender a vivir con ello sin querer cambiarlo. La aceptación de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones implica dejar de hacer todo aquello que llevamos a cabo para tratar de evitarlos.


La aceptación nos permite desactivar los pensamientos, viendo a éstos como lo que son, pensamientos y no la realidad. Si en un momento dado pienso "detrás de la puerta de mi casa hay un león" y hago caso a este pensamiento, actuaré según lo que éste me dice y no saldré de casa. Pero sin embargo, aceptando que tengo ese pensamiento de que detrás de la puerta de tu casa hay un león, pero que yo voy a seguir entrando y saliendo, estás desactivando ese pensamiento.



Se trata de aprender a no hacer caso a lo que los pensamientos nos dicen, tomar distancia de ellos y cuestionarlos. Si dejamos de evitar esos pensamientos, con el tiempo perderán fuerza y dejarán de molestarnos.





¿QUÉ NO ES LA ACEPTACIÓN?


⦁ Aceptar no es aguantar. Aguantar es resistir una fuerza, por lo que aceptar supone no luchar contra esa fuerza.

⦁ Aceptar no significa no sufrir. Aceptar es asumir el sufrimiento y permitirte sentir.

⦁ Aceptar no es ignorar nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. Se trata de permitirnos experimentarlos.

⦁ Aceptar no es resignarse. Resignarse es aceptar algo como irremediable, mientras que aceptar te permite ver con perspectiva otras posibles alternativas.



PASOS PARA APRENDER A ACEPTAR NUESTROS PENSAMIENTOS


1. Tomar consciencia de nuestras reacciones automáticas cuando aparecen los pensamientos.

2. Escribir lo que pensamos.

3. Cambiar los "pero" por "y". Ejemplo: Con el pensamiento "Quiero salir, pero no tengo ganas," ese "pero" nos bloquea y potencia la evitación. Sin embargo, si decimos "Quiero salir y no tengo ganas", ese "y" nos proporciona más sensación de libertad.

4. Cambiar los "por qué" por "qué" y "para qué". El "por qué" es un mensaje que nos dice que no deberíamos haberlo hecho.



Exponernos a los pensamientos es una buena manera de avanzar en el camino de la aceptación. Se trata de no escapar, de no luchar y de no evitar esos pensamientos y abrirnos a las sensaciones que nos producen siguiendo la acción comprometida por nuestros valores.

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